Grandes películas de psicología y psiquiatría

El cine es una de las artes con más propensión a tomar prestados elementos de otras artes e incluso de las ciencias. Es el caso por ejemplo de la psicología o los psicologos barcelona, la ciencia que estudia los procesos mentales, y de la psiquiatría, la ciencia que trata las enfermedades mentales. Y es que no hay universo más extenso que el que alberga el cerebro, ese gran desconocido que está siendo analizado con ahinco en la actualidad por los especialistas de todas las ramas del saber. El cine, como ya hemos dicho, no es una excepción. Amparándose en la ficción o en la realidad científica, el séptimo arte ha hecho y ha deshecho a su antojo toda suerte de relatos valiéndose tanto de la psicología como de la psiquiatría www.drromeu.net/terapia-online-psiquiatria-psicologia-online. He aquí tres ejemplos.

Psiscosis, dirigida por Alfred Hitchcock en 1960. En este thriller, asistimos a la caída en desgracia de Marion Crane, interpretada por Janet Leigh, una joven secretaria en fuga tras haber robado dinero de su empresa. Huyendo de la ciudad, Crane acabará pernoctando para su desgracia en el Motel Bates, un negocio regentado por Norman Bates, interpretado por Anthony Perkins, un inquietante individuo enfermizamente apegado a la figura de su madre. Freud fue la gran fuente de inspiración del guión de esta película. En ella, temas como el de los impulsos erótico y tanático, el del yo, el superyó y el ello y el del complejo de Edipo se encuentran magistralmente interrelacionados. Sin duda, un clásico del cine.

El silencio de los corderos, dirigida por Jonathan Demme en 1991 y protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins. Esta cinta nos cuenta la historia de la relación personal y profesional que establece Clarice Starling, una joven agente del FBI, con Hannibal Lecter, psiquiatra encarcelado a causa de un número indeterminado de asesinatos con actos de canibalismo incluidos. Con la ayuda de Lecter, Starling pretende dar caza a otro asesino en serie, Buffalo Bill, así apodado por su cruel costumbre de desollar a sus víctimas. Poco a poco, a medida que se estrecha el cerco sobre Buffalo Bill también se estrecha la relación entre Lecter y Starling, relación que acaba basándose en la compasión y la admiración mutuas. Esta cinta de suspense, cinco veces oscarizada —Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Película—, nos invita a asomarnos al abismo de la psique del asesino en serie, tanto a la psique de aquél por el que sentimos una racional antipatía como a la de aquél por el que acabamos sintiendo una inquietante simpatía. La grandeza de esta película está en el hecho de que el espectador puede acabar cuestionándose dónde están los límites de su percepción del mal.

Memento, dirigida por Cristopher Nolan en 2000. En este thriller, acompañamos a Leonard Shelby, interpretado por Guy Pierce, en su búsqueda de venganza por el asesinato de su mujer. El problema está en que Shelby padece amnesia anteógrada, un trastorno de la memoria que le impide grabar los acontecimientos recientes. Por ello, Shelby tiene todo el cuerpo cubierto de tatuajes con notas que le recuerdan qué debe hacer: vengar a su mujer. Esta cinta tan original en su fondo como en su forma nos plantea la hipótesis nada descabellada de que la memoria es el fundamento de nuestra identidad.

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