¿Cómo contar un cuento a un niño?

Contar un cuento a un niño puede ser la tarea más maravillosa o más tormentosa del mundo para un padre – ¡y para un hijo! –. Hay padres que se limitan a sentarse –a desgana– a los pies de la cama del pequeño, a abrir un libro cualquiera y a leer sin ton ni son el texto (como el otro día que leía un folleto sobre socorrismo www.escolavitae.com/tecnic-en-salvament-i-socorrisme) y entonces ven que el libro les facilita.

Pues bien, esto no hace ilusión a nadie, ni al pequeñín ni al pobre padre, que está pensando más en cómo va a coger la postura esa noche para echarse el sueñito del día que en el niño que está esperando escuchar su cuento.

Esto es una vergüenza. Así se le quitan las ganas a cualquiera de leer nada. Ni ahora ni nunca. El amor a la lectura nace y se nutre desde el principio de la vida de las personas, así que mucho cuidado con lo que se hace con los niños cuando son pequeños, vulnerables a cualquier emoción que reciban.

Mientras se les cuenta un cuento, ellos, además de poner la oreja, están imaginando las imágenes en su cabeza, su cerebro está totalmente activo recibiendo tus palabras, tu entonación y la información que les lees. Su imaginación está al rojo vivo y tú eres el único responsable de sus pensamientos, por lo tanto, no lo hagas bien, hazlo perfecto.

Al leer, has de interpretar, has de aplicar una voz y una entonación distintas con cada personaje, créete cada personaje que interpretes, que el niño logre representarlo perfectamente en su mente, que se pueda identificar, o no, con él. Has de mantener la misma ilusión siempre que leas, así el pequeño imitará tus ganas y el momento del cuento será el «gran momento del cuento» como nos explican los expertos en cuentos personalizados.

Además de leer cuentos que tengas en tu librería o que escojas tú mismo en la biblioteca de tu municipio, ¿por qué no te inventas una pequeña historia? A los niños les gusta ver cómo sus padres se preocupan por contarles historias «secretas», así que ponle emoción a la cosa e invéntate algo con doble de fantasía para él. Recuerda inventar a personajes fantásticos, es decir, que realicen acciones fantásticas, así como que la historieta disponga de una estructura tradicional: introducción, nudo y desenlace (moraleja), fácil para él.

¿No tienes ni idea de qué poder contarle a tu pequeño? No pasa nada, busca información sobre mitología griega o romana. Encontrarás infinidad de relatos que te ayudarán a crear una historia emocionante.

Lo más importante es que enriquezcas la mente de tu pequeño con historias o cuentos que transmitan una moral que tú quieras transmitirle a tu hijo. Valores, actitudes o emociones que quieras que ellos sientan desde la transmisión de un cuento antes de dormir. No olvides el elemento humorístico en tu discurso o en tu lectura, resulta primordial para relajar la tensión que en un momento dado pueda adquirir el niño por el flujo argumental de la historia.

Sobre todo, tú, papá o mamá, disfruta. Observa los ojitos que tu niño o niña pone mientras te escucha, porque te está escuchando con toda su alma, lo tienes ahí expectante, en vilo por saber qué le pasa al héroe o heroína al final de tu historia.

No ha nada más bonito que ver esa carita. Pequeños dioses vulnerables de la naturaleza.